Cristo está presente en su Santa Iglesia católica

Cristo está presente en su Santa Iglesia católica

Reflexión dominical: Hechos 1:12–26 / Apocalipsis 22:1–20 / Juan 17:20–26

 

En la noche en que fue traicionado y entregado, Jesús intercedió por su Iglesia, en el monte de los olivos, para que todos sus discípulos «sean perfectamente uno» en el Padre y en el Hijo (Cf. Juan 17:21-23). Porque Jesús se encarnó para habitar entre nosotros; y así revelar al Padre y su nombre, para compartir con nosotros la gloria de su justicia divina y para llevarnos al Padre. Como el Padre amó al Hijo desde «antes de la creación del mundo» (Juan 17:24), así también ama al mundo entero (Cf. Juan 17:23.26).

A través del testimonio apostólico del Bautismo, la cruz y la resurrección de Cristo (Cf. Hechos 1:21-22), el Señor congrega a sus discípulos en todo el mundo «con un mismo espíritu» (Hechos 1:14), como un solo cuerpo en Cristo. Y así, con una sola voz y en un solo Espíritu, Su Esposa, la Iglesia, ora: «Ven» (Apocalipsis 22:17). Y Él viene a nosotros.

Cristo promete que nos dará «gratis agua de vida» para lavar nuestras ropas y saciar nuestra sed (Apocalipsis 22:17) y nos alimentará con «árboles de Vida, que dan fruto doce veces» (Apocalipsis 22:2) que son medicina espiritual. El agua que sacia y que purifica, está presente en el sacramento del Bautismo y en su Palabra. Esos árboles y sus frutos son aquellos panes y vinos que cada día se nos entrega en la Santa Misa: su verdadero Cuerpo y su verdadera Sangre, para perdón de nuestros pecados.

 

Autor: Reverendo Mario Sánchez Caballero

Citas bíblicas: Biblia de Jerusalén, 1998 ©

 

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